By Rosalía

By Rosalía

Un vino de producción limitada, de color intenso y gran intensidad aromática, que lleva el nombre y la imagen de su creadora. Su uva procede de una viña, de sólo tres hectáreas, recuperada en Landete, Cuenca; un viñedo de pie franco con un rendimiento mínimo “y una calidad excepcional”.

garnacha Alto Landón 8 meses Manchuela

Pelo rojo, copa de vino en la mano, un árbol en el campo y un corazón que se le sale del pecho y que muestra su pasión por el vino. Miramos la colorida etiqueta de este nuevo vino y no hay duda de quién es la protagonista. Si leemos el nombre un poco más abajo –Rosalía-, tenemos la confirmación: es Rosalía Molina, responsable de Altolandón.

‘Rosalía’ es el vino de la bodega conquense, un garnacha centenaria 100% que, de entrada, llama poderosamente la atención por los colores y su etiqueta ‘pop-cubista’. Un vino de producción limitada, de color intenso y gran intensidad aromática, que lleva el nombre y la imagen de su creadora. Su uva procede de una viña, de sólo tres hectáreas, recuperada en Landete, provincia de Cuenca; un viñedo de pie franco con un rendimiento mínimo “y una calidad excepcional”, explica Rosalía Molina. “La primera vendimia que realizamos de este viñedo fue en 2014 y la elaboración se realizó en barricas abiertas de 500 litros de roble francés. Tras la fermentación, estuvo en barricas de roble francés durante ocho meses”, añade. “Es una garnacha fresca, con un intenso color, redondo y amable, con gran intensidad aromática (frutas negras muy maduras, ciruelas secas), tal vez una garnacha atípica, debido a la altitud del viñedo, ya que esta variedad no es característica por tener demasiada acidez”, explica la responsable de Altolandón.

La historia de este vino, y de su imagen, es curiosa. Rosalía Molina tenía previsto hacer un vino ‘especial’. No tenía aún forma, nombre, etiqueta, ni fecha de salida. Un amigo artista y diseñador gráfico, Miguel Ángel Roda, confeccionó un boceto de etiqueta y se lo presentó. Inmediatamente Rosalía se sintió reflejada en él. “Cuando vi la etiqueta no pude evitar crear un vino para ella y acompañarla de mi nombre; fue un capricho”, nos cuenta Rosalía.

Y es que el artista, de estilo ‘pop-cubista’ según él mismo se define, había realizado una etiqueta llena de color, algo que apasiona a Rosalía y que plasma en su bodega. “Es un retrato de mí misma”, afirma la vignerona, que explica que en la etiqueta aparece una mujer pelirroja –como ella- con una copa de vino en la mano, ‘su’ árbol, (uno que está en el viñedo por el que tiene especial cariño y que aparece en la mayoría de sus fotos) y un corazón, “que según mi amigo el diseñador refleja la pasión por el vino”. Y Rosalía (Molina) decidió utilizar esta etiqueta para un “vino particular”, el ‘Rosalía’, con una producción limitada “destinada a unos pocos”, y poner en marcha su embotellado.