Caprasia Bobal Ánfora

Caprasia Bobal Ánfora

Color: rojo cereza intenso, pronunciado.
Aroma: de intensidad aromática con predominio de fruta negra madura y sutiles notas de roble tostado.
Boca: muy fresco en el paladar, con taninos dulces y abundantes, con mucho cuerpo y una buena acidez, final persistente de ciruela negra.

Maridaje: pescados grasos, aves, estofados ternera, cordero al horno, carnes de caza y quesos curados.

2020 Guía Peñín 2020 – 92 puntos 2019 James Suckling 2019 – 91 puntos Decanter 2019 – Commended Wine 2018 Wine Spectator 2018 – 90 puntos James Suckling 2018 – 91 puntos International Wine Awards 2018 – Medalla de oro 2017 Mejor Crianza en cata a ciegas DO Utiel Requena 2017 – 2020 Wine Spectator 2017 – 90 puntos

Bobal Vegalfaro 14 barrica - 6 ánfora Utiel – Requena

100% Bobal de 85 años. Suelo mayoritariamente arcilloso con subsuelo de grava y suelos de piedra caliza.

Para los antiguos íberos Caprasia significaba «tierra de cabras». La marca Caprasia rinde homenaje a una época en la que las cabras montesas habitaban la zona y los íberos practicaban la viticultura entre las montañas de Sierra Cabrillas y el río Cabriel. Nuestros vinos Caprasia provienen de la Finca Alfaro, en la región de cultivo vinícola de Utiel-Requena. Está ubicada a 70 kilómetros del Mediterráneo, en un enclave ideal para la vid debido a la diversidad de sus suelos y orientaciones, así como a su elevación de hasta 900 metros sobre el nivel del mar.

Viñedos

Situados a una altitud de 680 metros en la Vega del Río Magro, este vino procede de la parcela de marga arcillosa roja al lado de la bodega y de otra parcela de suelo calizo. Todo el bobal está plantado en vaso tradicional por ser viñedo viejo de una edad media de 85 años.

Elaboración

Las uvas bobal de cada parcela son vendimiadas a mano y vinificadas por separado, para su posterior fermentación, con levadura indígena, a una temperatura controlada no superior a 28º, con remontados suaves y aplicando la rotura de las pieles mediante el pigeage, después el vino está macerando con ellas, durante aproximadamente unos veinte días más, para su posterior crianza de 14 meses en barricas usadas de vino blanco y tinto de 225 litros, y en ánforas de arcilla de 150 litros el procedente de suelo arcilloso. Después pasa en botella 6 meses mínimo para su comercialización. De esta forma se consigue el respeto a la variedad y conseguir mayor ligereza.